Atenea (Athena)

Atenea es la Diosa de la Sabiduría y la Justicia, también es la protectora de la civilización.  Es la Diosa Guerrera reverenciada por soldados y civiles desde épocas antiguas del Gran Imperio Griego y aún hoy en día.  Ella recibe la sabiduría de su madre Hera.  El búho, el símbolo de la sabiduría, es su animal tótem.  El árbol de olivo es otro de sus símbolos; por lo general ella es dibujada usando una rama de olivo alrededor de su cabeza.  Ella usa su diadema de olivo para mostrar su preferencia por la paz más que por la guerra y por usar primero la razón y la inteligencia para resolver disputas.

A pesar de mostrar esta predisposición hacia la paz, ella tiene fama de ser la Diosa Guerrera.  Como tal, es representada portando armadura, casco y escudo.  Como la Diosa Guerrera es invencible.  Una gran estratega, se cree que venció en astucia al Dios de la Guerra.  Su especialidad ha sido la búsqueda de la justicia, la ley y el orden en las civilizaciones.  Se cree que fue ella la que creo la tradición del juicio con jurado en Atenas, la ciudad que lleva su nombre.  Su deseo por la justicia le ganó un asiento en numerosos tribunales.  (The Everything Classic Mythology Book por Leslie Bolton.)

En la mitología griega, Atenea es la hija de Zeus.  El Dios de todos los Dioses de la mitología griega, Zeus es inmortal.  De acuerdo con el mito, la grandeza de Atenea y el poder de su inteligencia fue tal, que nació saltando fuera de la cabeza de Zeus como una adulta y potando su armadura completa.  Por ser su hija favorita, él le otorgó el uso de su insignia, su escudo invencible y su majestuosa arma de devastación y destrucción; el trueno.  Ella vive en el Monte Olimpo, la ciudad de los Dioses Inmortales, junto a otros Dioses y Diosas (Classical Gods and Heroes, Myths as told by Ancient Authors por Rhoda A. Hendricks).

Atenea también es la protectora del arte y de los artesanos como los tejedores e hiladores.  Se cree que ella inventó las herramientas de tejer para las mujeres de la antigua Grecia y también la primera rueda de alfarería.  Es también la patrona de los trabajadores del metal, de los carpinteros y trabajadores de todas las destrezas.  Como una gran trabajadora y como la patrona de las civilizaciones no tenía tiempo para permitir que pasiones y deseos mundanos interfirieran en su juicio y en sus deberes como Diosa de la Sabiduría y de la Justicia.  Es por consiguiente la Diosa virgen.  No hay recuento alguno de que ella halla tenido un consorte, excepto por su guerrero y discípulo Aquiles, quien la amó con todo su corazón.

El Partenón y el Erecteum son dos templos muy conocidos que fueron construidos en el tiempo del antiguo imperio griego.  Estos dos templos están en la cima de las colinas de la Acrópolis en Atenas.  (Otros templos han sido construidos desde entonces en honor a ella en otras partes de las islas griegas.)  En la antigüedad, uno era capaz de ver sus templos sobre la Acrópolis desde cualquier punto de la ciudad.  Y por mucho tiempo, las ordenanzas de la ciudad no permitían que edificios altos bloquearan la vista al Partenón.  La idea era que ella esparciera su luz y energía desde los templos en la cima de las colinas de la Acrópolis a la gente de su ciudad.  Desafortunadamente, la superpoblación y la construcción desmedida de estructuras ya no permiten que esto suceda.  A pesar de todo eso, en Atenas se siente sin lugar a duda su poderosa energía en el aire, en la Tierra y en la gente de la ciudad.  Atenas siempre será de Atenea.

Atenea es también conocida como Palas Atenea, la Diosa de la Verdad. En Los Señores de los Siete Rayos, Mark y Elizabeth Clare Prophet dicen:

“Palas Atenea, la Diosa de la Verdad, idolatrada por los atenienses y quien tiene su templo en el Partenón, es la Dama Maestra Ascendida quien realizó su servicio bajo la asistencia de Vesta (ella es la deidad femenina del sol junto al Señor Helios.  Ellos son el Padre y la Madre de nuestro sistema solar) como una alta sacerdotisa en el Templo de la Verdad en la Atlántida y como directora del Templo de las Vírgenes y del oráculo de Delfos.  Hoy en día, ella trabaja con Hilario y otros Maestros sanadores del “rayo verde” del quinto rayo, velando por la Tierra desde el Templo de la Verdad.”

(p. 188)

En el Libro II de la Ley de la Vida, A.D.K. Luk dice de Palas Atenea:

Muchos de estos nombres usados en la mitología son nombres de seres grandiosos y reales.  Palas Atenea es la Diosa de la verdad.  Ella era vista con la gente de Lemuria, también los aconsejaba antes de que el velo de Maya creciera…la verdad misma ha sido probablemente mal representada, más que cualquier otra cualidad activa entre la gente de la Tierra.  Palas Atenea es la representante cósmica de la verdad en la Tierra.  Ella fue investida por la Diosa del Sol con la virtud de la verdad y aceptó la responsabilidad de mantenerla para el pueblo.  Palas Atenea era la sacerdotisa más importante del Templo de la Verdad en la Atlántida.  La gente en busca de la verdad y deseosa de iluminación en educación, ciencia, actividades gubernamentales… iban a ese templo donde absorbían el brillo de la llama de la verdad.  Todos los mensajeros que otorgan la verdad a la humanidad se encuentran bajo el resplandor y guía de Palas Atenea.

Una de mis más entrañables experiencias con la Diosa Atenea fue en un viaje a Grecia, mi primer viaje en esta vida actual.  Fui con mi gran amiga y compañera de viaje en el sendero de la luz, Denise, quién había pasado muchos momentos felices de su niñez y de su vida adulta en este lugar.  Ella habla varios idiomas, cinco de los cuales de manera fluida como el griego, la lengua nativa de su madre, un idioma hermoso pero también muy difícil.  Con mucho orgullo y alegría me mostró todos los templos asombrosos que quedaron desde el tiempo del Imperio Griego.

En nuestra visita al templo del Partenón sobre la Acrópolis, sentí la necesidad de acercarme a una estatua de Atenea.  Coloqué mis manos en pose de oración, me incliné en señal de reverencia y puse mi cabeza sobre su cuerpo de mármol, posando mi tercer ojo sobre su corazón.  Con mis ojos cerrados, sentí como la estatua volvía a la vida y el mármol se suavizaba y se calentaba.  Escuché su voz que me daba la bienvenida a su tierra, me dio instrucciones para hacer ceremonias en diferentes partes de su ciudad y luego que siguiera al templo de Delfos para recibir energías muy especiales del Oráculo de Delfos.  Luego se volteo hacia donde se encontraba Denise y con gran amor y reverencia me dijo que ella había sido su profesora en una vida pasada en la Tierra.

Por otro lado, Denise estaba observando la escena desde la Tierra.  Ella estaba viendo a un grupo de turistas italianos que me estaban mirando, curiosos por saber por qué tenía mi cabeza en la estatua de Atenea.  Ella me contó después que escuchó decir a uno de ellos (en italiano): “¿Lai che lazoro fa?” (¿Qué está haciendo?) El otro le respondió enfáticamente: “Um médium.” (Una médium) e hizo ese ademán tan popular que hacen los italianos con los hombros, como si estuviera diciendo: “¿No entiendes? Ella es una médium y se está comunicando con el espíritu de la estatua.”

En ese viaje tuvimos el placer de ver la versión en ballet del “Zorba” griego, presentado en el antiguo teatro del Partenón en la Acrópolis.  Sentados en los círculos de mármol y bañándonos en las energías de las glorias de Grecia, supe que éste era un regalo de Atenea para darnos la bienvenida a su palacio y para prolongar la oportunidad de bañarnos con sus energías en su propia casa.  Mientras observaba el ballet de “Zorba”, comencé a ver escenas del majestuoso pasado en el que muchos eventos especiales se realizaron en el mismo lugar en el que me encontraba.  Pude ver acontecimientos que ocurrieron durante la gloria del Imperio Griego, cuando Atenea era idolatrada y reverenciada como la Diosa de la Guerra, la Sabiduría y el Poder.

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